El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que convocará a una oración colectiva masiva en el National Mall de Washington el próximo 17 de mayo, con el objetivo de “orar, dar gracias y volver a consagrar a Estados Unidos como ‘una sola nación bajo Dios’”, en un evento que mezcla religión, política y nacionalismo ante su base conservadora.
El anuncio se dio durante el Desayuno Nacional de Oración, donde Trump pronunció un discurso de una hora y media cargado de burlas contra demócratas, afirmaciones sobre fraude electoral y críticas políticas, mientras ubicaba a la fe cristiana como un eje central de su proyecto y de su estrategia de poder.
Al presentar la plegaria colectiva como un acto de “consagración” nacional, Trump no sólo mezcla Estado y religión, sino que transforma la fe en un instrumento político para dividir y reclamar lealtad ideológica, al mismo tiempo que identifica a sus adversarios políticos con el mal y el ateísmo —una retórica que refuerza la polarización social y privilegia un tipo de religiosidad sobre la diversidad de creencias en un país plural.
Este uso de la religión como herramienta electoral y de movilización política ha generado críticas de expertos que señalan que el presidente está instrumentalizando la fe para consolidar su base y reconfigurar la narrativa pública, borrando la separación entre iglesia y Estado para fortalecer su agenda política y socavar a sus opositores.
Fuente: Elsoberano.



